Aprendizaje Expansivo Seminario 1

En su primer capítulo el autor nos encamina a considerar la posibilidad de que el aprendizaje debe ser visto desde una óptica diferente a la que por mucho tiempo se ha definido como la verdad. La tesis en la que él se centra inicialmente, estriba en el carácter fútil de dicho proceso, con ello el autor se refiere a que las nociones del aprendizaje comienzan a dejar de ser viables en un mundo complejo que demanda al sujeto una constante readaptación natural, social y cultural, pues según el autor las nociones tradicionales se centrar en concebirlo como un fenómeno estático, sujeto a las posibilidades del individuo y desvirtuando el carácter colectivo y social de aprender.
Es por eso que debemos detenernos a definir aquello que llamamos aprendizaje, pues resulta ser un fenómeno que en lo particular nos interesa principalmente a los psicólogos. Pero desde este punto los problemas comienzan a ser evidentes, ya que incluso dentro de dicha disciplina no hay un acuerdo tajante sobre su misma definición; algunos enfatizando en la dimensión conductual y observable de éste y otros hablando sobre las modificaciones estructurales de los esquemas mentales.
Pero en realidad qué es aquello que podemos llamar aprendizaje, durante el seminario, el grupo llego al consenso de que el aprendizaje es un fenómeno complejo que no puede ser encasillado en la modificación conductual o en los cambios cualitativos de eso que muchos llaman “mente”, por lo que debemos voltear a ver hacia los procesos de significación e interiorización, es decir, a los mecanismos de apropiación del mundo simbólico, dado que el signo es el germen de la actividad.
Ahora resulta oportuno preguntarnos sobre lo que el autor llama expansivo. Para comenzar a desarrollar este tópico el autor utiliza algunos ejemplos clásicos de la psicología de Jung, pues este último personaje es uno de los primeros que intenta incluir el término dentro del argot de la psicología. Me parece bastante interesante la aproximación que realiza Jung sobre la expansión, pues él la define como el crecimiento de la conciencia individual que da luz a aquello que forma parte del inconciente colectivo. Sin duda alguna, los mecanismos conceptuales que utiliza Jung son excelentes para responder a grandes cantidades de fenómenos psíquicos, sin embargo sus nociones se mantienen aún en el misticismo y esoterismo de aquella época, por lo que Engeström, desde mi perspectiva, se ve comprometido a tratar con la seriedad que merece este término.
Hasta el momento, el primer capítulo me mantienen a la expectativa de lo que este autor tienen en mente y espero que sus formulaciones estén en la línea de lo factible.