El método no es lo que parece

Una de las reflexiones más interesantes que logré de la semana pasada está relacionada con la justificación, diseño e implementación de la metodología utilizada en investigación. Durante la carrera de psicología existen momentos específicos para enseñarnos como trabajar con metodología para el desarrollo de alguna práctica sobre algún tema en particular; se nos enseñan los distintos diseños para uso y estructuración de los datos, como saber cuándo se habla de un estudio cualitativo y cuantitativo, como redactar objetivos y como trabajar sobre las conclusiones dependiendo de los hallazgos encontrados en función de nuestra pregunta de investigación. Sin embargo, algo que me parece fundamental a considerar es la justificación y diseño de toda una metodología con base en los precedentes teóricos con los que se cuenta.
En mi experiencia como alumno próximo a egresar, para realizar mis prácticas e investigaciones siempre había partido de una referencia teórica proporcionada por el contexto, en este caso refiriéndose a la asignatura del trabajo y del profesor que marca la senda a recorrer. Partimos de algo preestablecido, y en mi caso muchas veces sin entender por qué así. Creamos un marco, definimos la metodología, haciendo hincapié en los objetivos y la recolección de datos. ¿Pero qué sucede cuando los datos ya existen?, ¿qué ocurre cuando iniciamos pensando cómo analizar y no en cómo recoger?
Una de las ventajas que se tiene al trabajar con estudios de caso dentro de entornos virtuales es que todas las interacciones que son generadas quedan registradas para la posteridad, ya sea la actividad de una persona, un pequeño grupo, una comunidad o toda una plataforma. Es por ello que la facilidad que esto implica recae en cómo nosotros podemos extraer datos para el análisis fácilmente sin necesidad de ingresar como participante a la comunidad, sin observar en vivo, sólo el registro. Cuando una facilidad como la anterior mencionada existe y no se tiene que repensar cómo recoger y sólo analizar cambia las cosas. El foco para interpretar y lógica para pensar en una metodología porque se parte de “lo que se quiere conocer” y no de “lo que puede encontrar”.
Pensándolo de esta manera, las ataduras cognitivas y motivacionales que surgen de una metodología planteada en función de cómo recoger datos desaparecen, permitiendo crear un método de análisis desarrollado netamente en con base a los principios teóricos de lo que se pretende indagar y explicar. “Crear una metodología desde una referencia teórica y no al revés” es la premisa con la que me quedo.