Una breve reflexión sobre multitudes inteligentes y cogniciones distribuidas

La llegada del siglo XXI ha traído consigo una serie de profundos cambios en lo que concierne a nuestro mundo tanto natural, social, económico, lo que en términos genéricos, pertenece al amplio orden del mundo que rodea al ser humano. Por ejemplo, nuestra generación es testigo de los cambios que a nivel climático está atravesando la naturaleza, de las nuevas transformaciones del modelo económico (neoliberal) que apuntan hacia la expansión mundial de las grandes compañías trasnacionales, la exacerbación de la pobreza en la mayoría y la concentración de la riqueza en tan sólo unos cuantos, el surgimiento de una nueva era en la que los artefactos tecnológicos, como las TICs, han ido adquiriendo un papel central en la vida del hombre que no tiene precedentes.
Pero en esta ocasión en lo que me quiero centrar es en las nuevas propuestas teóricas que desde las “Ciencias del Comportamiento” han surgido para intentar dar explicación a los fenómenos sociales que vivimos en nuestros tiempos y que, al parecer, apuntan hacia la actividad de sistemas complejos de cognición como unidad de análisis. Para ello, retomaré un ejemplo surgido desde la antropología, pero primero, ¿Cuál es el motivo de mi pequeña reflexión? Presentar mi preocupación sobre el desvanecimiento del sujeto individual, la subordinación de las cuestiones intrínsecas de la actividad cognitiva del individuo a un fin colectivo.
Rheingold en “Multitudes Inteligentes” además de pronosticar los cambios que conllevaría la cotidianización y expansión del internet, fundamentaba su tesis sobre el surgimiento de multitudes inteligentes que actúan bajo el umbral de la acción colectiva, lo que le permite plantear una relación entre las redes sociales de los seres humanos y “la conducta emergente” de algunos animales en los que la actividad individual logra coordinarse una con otra y así determinar el comportamiento colectivo.
Antes de que se comience a pensar que mi preocupación parece ser sólo efecto de mi propio individualismo, lo cual podría estar en lo correcto, porque al parecer la tesis de Rheingold busca poner en tensión dicha característica individualista, apostando a que sólo la acción colectiva apoyada de las herramientas tecnológicas podrán fomentar cierta descentralización del poder y del sistema implícito en el que vivimos. Sin embargo, mi preocupación no está referida a esa lectura que se puede hacer del autor, sino a una del orden de lo epistemológico, que se asemeja al eterno dilema dentro de la Psicología entre lo social y lo individual, Freud lo dijo alguna vez, toda Psicología Individual es Psicología Social, el problema ha sido desarrollar viablemente esta noción.
Me parece que un intento digno de mencionar que trata dar solución a este enigma es la propuesta que hace Hutchins cuando habla de “Cognición Distribuida” noción que se puede considerar como cognitivista, porque habla de los procesos intrínsecos en el individuo, como la atención, memoria, resolución de problemas, entre otros, pero al mismo tiempo va más allá de las posturas cognoscitivas tradicionales, ya que amplía su unidad de análisis a lo que llama sistemas cognitivos, los cuales están compuestos por individuos que determinan la cognición distribuida y ésta a su vez influye en la cognición de lo individual, en un proceso que podría caracterizarse como la dialéctica de la cognición.
Sin embargo, una reflexión que se desprende de esta postura es la paradoja de que este tipo de sistemas cognitivos, nos hacen más inteligentes en lo colectivo, pero en lo individual, nos convierte en agentes menos capaces de llevar a cabo un conjunto de tareas heterogéneas, ya que como todo organismo con potencial de crecimiento, exige a los agentes que lo componen una tendencia a la especialización.